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Mónica, la profa de castellano

2º Bachillerato

Otra pauta de trabajo para comentar textos poéticos

1. Lectura

2. Localización.Podemos localizar el poema atendiendo a varios criterios:

2.1. Relación del poema con el autor (elementos biográficos en el texto).

2.2. Relación del poema con la obra a la que pertenece: elementos (formales y de contenido)

comunes y diferenciadores.

2.3. Relación del poema con otras obras del autor: ¿es un texto representativo? Debemos

destacar todo aquello que sirva para conocer el conjunto de la obra del autor.

2.4. Relación del poema con la tradición literaria: qué hay de tópico o de original en nuestro

texto.

2.5. Relación del poema con el movimiento literario en el que se encuadra: destacaremos los

rasgos más significativos.

2.6. Clasificación del poema en el género y subgénero literario a los que pertenece.

3. Determinación del tema

3.1. Tema principal. Es muy importante, dado que el tema es la idea principal que el texto

desarrolla. Lo enunciaremos de forma breve (a ser posible, en una sola frase de carácter

nominal). Explicaremos qué hay de novedoso o de tópico en este tema.

3.2. Temas secundarios. Enunciaremos y explicaremos otros temas o motivos presentes en

el texto, si los hay.

4. Resumen del contenido

En este apartado respondemos a la pregunta

 

¿Qué dice el autor? Seremos breves y

evitaremos parafrasear el texto. Por supuesto, de este apartado se puede prescindir,

especialmente si comentamos textos breves. Enseñaremos a los alumnos a evitar la

paráfrasis, y empezaremos dando ejemplo nosotros mismos (sí, ya sé que es difícil y que es

una forma cómoda de evitar los problemas de comprensión de los poemas, pero, si no

queremos que los alumnos se limiten a la paráfrasis de los textos, evitémosla nosotros

mismos).

5. Estructura interna

Determinaremos las partes que constituyen el texto y las relaciones que existen entre ellas.

Nos puede servir de guía la existencia de puntos y las divisiones estróficas del poema. Es

imprescindible indicar las líneas o versos que comprende cada parte.

6. Estructura externa (análisis métrico):

Procederemos a medir los versos anotando el número de sílabas de cada uno y el

correspondiente nombre que reciben, poniendo de manifiesto las posibles licencias

métricas.

Analizaremos también el ritmo del poema, teniendo en cuenta la medida de los versos, la

posición de los acentos, las pausas (versal, cesura, interna), y la presencia de

encabalgamiento y esticomitia.

Señalaremos qué versos riman y cuáles no, y cómo es la rima. Daremos el esquema métrico,

con las correspondientes letras (o guiones para los versos sueltos), indicando qué tipo de

estrofa o poema constituye el texto.

7. Análisis de la forma: recursos expresivos

Esta es la parte más compleja del comentario. En ella deberemos identificar los recursos

expresivos utilizados por el autor y explicar su función dentro del texto. Hay que insistir en

que lo importante no es "saberse los nombres" de las figuras retóricas ni enumerar las que

haya en el texto, sino su valor en el mismo. No nos limitemos, pues, a decir a los alumnos:

"esto es una metáfora... qué bonita", "esto es una epanadiplosis... qué nombrecito".

Es también muy importante que se atienda no sólo a la presencia de figuras retóricas, sino al

estudio del empleo de la lengua en el texto, en cada uno de los niveles (así, de paso,

estudiamos morfología, sintaxis, semántica): cantidad de sustantivos o de adjetivos, valores

de las formas verbales, estructuras sintácticas predominantes, pertenencia de las palabras a

un campo semántico determinado, elementos connotativos y denotativos...

Estos recursos se clasifican según el plano de la lengua al que afectan:

7.1. En el nivel fónico.

7.2. En el nivel morfosintáctico.

7.3. En el nivel léxico-semántico.

8. Conclusiones: ¿misión imposible? Puede ser. Enseñadles a sintetizar con el ejemplo. Los

alumnos, por sí solos, no lo harán.

8.1. Resumiremos el significado global del texto como resultado de la integración de los

diferentes planos analizados.

8.2. Podremos expresar cualquier opinión personal y crítica fundada sobre el texto, fruto de

nuestra reflexión sobre el mismo.

*

 

 

Esquema de cómo comentar diversos textos

COMENTARIO DE UN TEXTO POÉTICO

  • Tema: Tema del poema.

  • Estructura interna: Partes en las que se estructura el contenido e ideas.

  • Estructura externa: Clase del poema, nº de sílabas métricas y tipo de rima. Acentuación, comas, repeticiones, paralelismos, anáforas, similicadencias, etc.

  • Análisis del contenido: Tipo de lenguaje, significado del poema, explicación de ideas, recursos estilísticos.

  • Conclusión: Relación del texto con la obra, con el autor y con la obra completa de éste. Localización: autor, movimiento, fecha, título del poema y la obra en la que se encuentra.

    COMENTARIO DE UN TEXTO NARRATIVO

  • Tema: Tema del fragmento.

  • Estructura: División en partes en que se divide en fragmento narrativo así como el contenido de cada parte y las ideas.

  • Análisis del contenido: Explicación de ideas, recursos estilísticos, lenguaje utilizado, etc.

  • Conclusión: Relación del texto con la obra, con el autor y con la obra completa de éste. Localización: autor, movimiento, fecha, título del poema y la obra en la que se encuentra.

    COMENTARIO DE UN TEXTO TEATRAL

     

  • Argumento.

  • Estructura externa: División en actos o jornadas (tres si son comedias y cinco si son tragedias) que a su vez se dividen en escenas, indicadas por la entrada o salida de personajes, cambios en el tiempo, etc.; aunque no suelen dividirse, las escenas se dividirían en conflictos.

  • Acotaciones y diálogos: Diferencias y relación; tipo de lenguaje, forma, estilo, figuras retóricas, información que aportan, etc.

  • Caracterización de los personajes: Quiénes son, qué son, qué hacen, qué dicen, distinción entre personajes protagonistas y otros, y entre personajes dinámicos y estáticos (como en novela).

  • Tema.

  • Comentario de un texto poético

    El poeta es el verdadero hacedor del poema, más allá del autor real al que nos remite el poema. No será, pues, Juan Ramón, quien escriba, sino el poeta. Y pretende comunicar una sensación, un estado de animo: el mismo que a él le llevó a realizar el poema.
    En un comentario poético se deberán tratar los siguientes puntos:
    A.- Estructura externa
    B.- Estructura interna
    C.- Lenguaje poético

    A.- ESTRUCTURA EXTERNA.

        Generalmente, el poema se presentará en verso. ( Hay, por supuesto, poemas en prosa, pero no es el caso en ninguno de los poemarios propuestos, haciendo la salvedad de Luis Cernuda, donde además es minoritario.) El primer cometido será el análisis métrico del poema, con la inclusión de un comentario sobre todos los aspectos métricos: versos, pausas, acentos, rimas y estrofas. Se tendrá en cuenta que algunos poemas no presentan una métrica tradicional, sino el verso libre, el cual no responde a ninguno de los aspectos métricos citados. En los poemarios seleccionados es muy minoritario, pero esta presente. Conviene ir con cautela, pues en algunos autores (  Juan Ramón Jiménez, Cernuda, Neruda, Vallejo ) nos encontramos con versos libres, con métrica tradicional y con una mezcla , a veces, de ambos, pues  el verso libre es un elemento característico de la poesía del Siglo XX, y fueron estos autores los que d dieron ese paso, a veces de forma clara, a  veces, como prueba.
        En el verso, se indicara el nombre, clasificación y origen. ( Ej: el verso alejandrino es un verso de arte mayor, compuesto por dos hemistiquios heptasílabos, de origen  medieval. Fue utilizado por el llamado Mester de Clerecía, en el Libro de Alexandre, obra anónima del siglo XIII , de donde recibió el nombre/) .
        Las pausas finales son las que marcan verdaderamente el verso. El elemento más atractivo, para el comentario, es la presencia de encabalgamientos, motivado por múltiples causas, según el autor y poema, y no se deben pasar por alto.
        No se suele atender a los ritmos acentuales en el poema, aunque sea el elemento primordial del mismo. Probablemente el tiempo del que se dispone no de lugar a su estudio. No obstante, si se puede hacer alusión a ello en casos muy marcados.
        En la rima se hará constar su tipo ( asonante o consonante)  y su esquema, respetando las convenciones más extendidas: identificar la misma rima con la misma letra, mayúscula o minúscula según sean los versos de arte mayor o menor; y señalando con un guión los versos sueltos.. No estaría de más señalar los fonemas que formas la rima en cada caso, si no son muy abundantes.
        Finalmente, se comentará la estrofa. Presenta, en algunos de los autores leídos, una formulación tradicional: soneto, romance, cuartetos, serventesios, décimas, etc... Pero en muchas otras, desde el Modernismo,  aparecen esquemas métricos novedosos, que no responden a ningún esquema fijo, sino a la libre creación del poeta. Habrá que ver la adecuación de la misma al contenido que en ella se expresa.

    Comentario de poesía

    B.- ESTRUCTURA INTERNA.

        En la estructura interna se reflejarán los diversos apartados en que podríamos dividir el "contenido" del poema. Ello supone adelantar, en parte, el significado del poema. No habrá más remedio que hacerlo así, pues el "contenido" de un poema probablemente tiene mucho más que ver con estas cuestiones formales que con las puramente significativas: en otras palabras: si es literatura lo es por la forma externa que ha querido darle el poeta y por la organización de sus materiales lingüísticos. Y no porque su significado sea poético por si mismo.
        Hay que tener en cuenta, consecuentemente con lo dicho ahora, que la estructura interna guarda relación, en muchas ocasiones, con la externa. La división en determinadas estrofas puede indicar una división significativa. ( Así ocurre generalmente con el Romancero gitano de Lorca )
        Por otro lado, la estructura interna puede hallarse determinada en otras ocasiones por la utilización de unos recursos expresivos diferentes en cada una de sus partes. Si se encontraran estos recursos propios del lenguaje poético, facilitaría y anticiparía, de nuevo, algunos elementos que se desarrollaran en el punto siguiente.
        Como se vera, su delimitación es compleja, pues se deben atender a diversos aspectos que se trataran con amplitud en otros apartados. Por ello se aconsejo antes, y se insiste ahora, en la conveniencia de hacer un pequeño esquema previo.

    Comentario de poesía

    C.- LENGUAJE POÉTICO.

        El análisis del lenguaje poético es el apartado más arduo de elaborar. Presenta múltiples rasgos y es difícilmente delimitable, por cuanto los recursos son muy variables, incluso en diferentes poemas de un mismo libro. Además, conviene ir aunando estos rasgos con la estructura externa y con sus valores significativos, pues una enumeración de elementos poéticos sin valor significativo carece de todo interés. (Ejemplo: "el texto presenta muchas metáforas, repeticiones y aliteraciones". ) Y esa explicación tampoco consiste en definir las figuras ( Ejemplo: "la aliteración es la repetición de fonemas" ) Para realizar un buen comentario se deben evitar estas listas y explicaciones que no aportan nada sobre el texto. Habrá siempre que buscar su valor poético.
        Radicará en el uso de de figuras literarias y en el valor expresivo que aporten los materiales lingüísticos. En realidad no son dos aspectos distintos, sino que están funcionando en el mismo plano. La distinción es puramente metodológica.
        Sin pretender la exhaustividad, se pueden apuntar algunos elementos que tal vez sirvan de guía, teniendo en cuenta que no todos aparecerán en un determinado poema. Advertir también que cada poema impondrá el orden en que se comentan estos materiales; por ello, el orden en que aparecen aquí sólo obedece a los diferentes planos de la lengua.

    Fonología.

        El principal recurso fonológico que presenta el texto ya ha sido abordado en la estructura externa, pues todos los elementos métricos son fonológicos.
        Recordar sólo la aliteración, muy presente en los poemarios seleccionados, tiene valores expresivos muy alejados según los casos, dependiendo de los sonidos que se repitan. Recordar ahora su presencia durante todo el modernismo, sin olvidar que puede estar presente en cualquier poema.

    Morfología.

        Un repaso de la Lengua de COU debiera ser suficiente para comprobar que la lengua ofrece múltiples posibilidades expresivas. Sólo aparecerán aquí aquellas que pueden ser más productivas.
    El sustantivo: Los valores expresivos del sustantivo radican más en su significado que en sus aspectos morfológicos. Tal vez, el único aspecto morfológico interesante es la presencia de morfemas apreciativos: dimimutivos, aumentativos y despectivos. En todos ellos, suelen primar los valores afectivos sobre los verdaderamente denotativos, de tal forma que el autor no aumenta o disminuye magnitudes, sino que manifiesta su subjetividad hacia las realidades  a las que alude el sustantivo.
    El adjetivo: Debe ser tenido muy en cuenta pues sus posibilidades son muy variadas. Aumentan según sea su función y frecuencia: desde el adjetivo con función de atributo al grupo de adjetivos epítetos alrededor del nombre. Cela muestra toda su ternura y toda su ironía a través de la disposición binaria/ternaria de los adjetivos en torno al sustantivo. Su colocación respecto al nombre es muy variable: los adjetivos especficativos suelen posponerse al sustantivo, mientras que los explicativos se anteponen. Otro criterio muy a tener en cuenta es que los adjetivos valorativos se anteponen, mientras que los objetivos se posponen.
    El verbo: Los valores modales, aspectuales y temporales que el verbo ofrece son muy utilizados por casi todos los poetas. Convendría repasarlos en el manual de Lengua de COU. Así, Lorca, en su Romancero Gitano, utiliza el mismo sistema verbal que el romancero viejo, donde se priman los valores aspectuales del verbo (imperfectivo/perfectivo) en detrimento de los valores temporales. Igualmente expresiva es la oposición Indicativo/Sunjuntivo  en La realidad o el deseo de Cernuda.
    Determinantes y pronombres: Se unen generalmente al verbo para mostrarnos las personas gramaticales. La lírica muestra la subjetividad de un "yo". Y puede ir dirigida a una segunda persona, bien concreta (en los poemas amorosos), bien representación del lector, o a una colectividad. Blas de Otero, en Ancia, pasa del yo al nosotros para manifestar un cambio en la concepción de su poesía.

    Sintaxis.

         Los recursos sintácticos más frecuentes son:  paralelismo ( a veces acompañado de repetición), hipérbaton, asíndeton y polisíndeton. Los tres últimos son recursos escasos en la poesía del siglo XX. Por ello mismo, su aparición es muy significativa. El paralelismo suponen un detenimiento lírico y temporal, a veces en acciones o sentimientos que se repiten.

    Semántica.

        La mayor complejidad de los textos poéticos podría radicar en que predominan los valores connotativos frente a los denotativos. Remiten a determinados temas que suelen ser constantes en cada poeta, traspasando en muchas ocasiones un libro y abarcando la obra entera del poeta y hasta toda una época literaria.
        Generalmente, no afectan solamente a una palabra, sino a un grupo de ellas que mantienen un estrecha relación significativa. Estas reiteraciones léxico-semánticas van referidas a significados "clave" que es necesario comentar. Machado insiste en ciertos elementos como la tarde, la infancia, el recuerdo, las galerías, etc... Neruda, en los elementos telúricos. Abril, de Luis Rosales, lleva un título significativo por si mismo.
        Las figuras literarias referidas al plano semántico son muy numerosas.
    Figuras de pensamiento.
        La personificación o prosopopeya generalmente le sirve al poeta para trasladar sus sentimientos a todas las cosas. Aunque no muy  presente en los textos poéticos elegidos, hay dos figuras contrarias: cosificación y animalización: ambas se pueden rastrear en los Poemas humanos de Vallejo; están muy frecuentes, con otra intención, en el estilo esperpéntico que utilizan Valle-Inclán y Cela en sus respectivas obras. En estos casos, se trata de rebajar la dignidad de los personajes; en Vallejo, se parte de esa degradación del ser humano para aceptarla casi con alegría.
        La antítesis representa el contraste de ideas o pasiones (amor/odio, realidad/deseo). Al ser la visión del poeta un visión subjetiva, es muy frecuente que se vea alterada, sobredimensionada: aparecerá la hipérbole.
    Tropos
        El uso y la renovación expresiva de la metáfora es probablemente el rasgo más característico de la poesía del Siglo XX. Arranca en el Modernismo para pasar a la depuración expresiva de Juan Ramón Jiménez y llegar a la culminación con la Generación del 27. Siempre pone en estrechisima relación dos términos (real e imaginario), de donde proviene toda su fuerza expresiva. Se tratara siempre de explicar esa relación y los nuevos significados que adquieren los dos términos. En el Modernismo, la metáfora aparece vinculada con la sinestesia. Y en otras ocasiones, se podría establecer relación con el símbolo: no podía ser de otra forma, pues el Simbolismo francés es una de las fuentes de donde se nutre nuestro Modernismo. Tambien en relación con la metáfora, aparece el símil o comparación, que mantiene el deslinde entre los dos elementos puestos en relación.
        La metonimia ( Parece cada vez más inadecuado establecer la diferencia con la sinécdoque ) establece la relación entre el todo y la parte o viceversa. Establece cambios significativos importante, al reducir o ampliar la caracterización semántica de las realidades a las que se refiere.

    Teoría interesante sobre Machado

    http://www.auladeletras.net/material/machado.pdf

    Ejercicios sobre recursos retóricos

    http://www.auladeletras.net/material/Repaso/ejercicios/retorica.htm

    Teoría sobre los textos a trabajar

              Aquí tenéis teoría que os sirve para complementar lo que ya tenéis sobre los tipos de textos

     

    http://www.auladeletras.net/mat_len.html

    Figuras retóricas

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

    FIGURAS LITERARIAS

    1. FIGURAS BASADAS EN LA ASOCIACIÓN DE SIGNIFICADOS

    1.1. Comparación o símil

    Se establece una relación de semejanza entre un elemento real y otro imaginario sin llegar a

    identificarlos.

    La tarde está muriendo

    como un hogar humilde que se apaga.

    Antonio Machado

    1.2. Metáfora

    Identificación entre dos elementos, uno real otro imaginario, entre los que existe una relación

    de semejanza.

    Cuando aparecen tanto el término real como el imaginario hablamos de metáfora impura:

    ¡Amapola, sangre de la tierra…!

    Juan Ramón Jiménez

    Cuando sólo aparece el término imaginario, hablamos de metáfora pura:

    Su luna de pergamino

    Preciosa tocando viene.

    Federico García Lorca

    1.3. Sinestesia

    Consiste en atribuir cualidades sensitivas (visuales, olfativas, gustativas, auditivas, táctiles) a

    realidades a las que no les corresponden.

    Un vaho tibio y blando

    velaba la arboleda.

    Qué tranquilidad violeta.

    Juan Ramón Jiménez

    1.4. Alegoría

    Es una metáfora continuada, en la que cada elemento del plano real se corresponde con otro

    en el plano imaginario.

    Nuestras vidas son los ríos

    que van a dar a la mar

    que es el morir

    Jorge Manrique

     

    1.5. Sinécdoque

    Consiste en sustituir un término de significación más amplia por otro de significación más

    restringida, o viceversa. Se suele entender como “la parte por el todo” o “el todo por la parte”.

    Cien velas

     

    por cien navíos

    .

    1.6. Metonimia

    Sustitución de un término propio por otro con el que guarda una relación de proximidad, de

    causa-efecto, etc.

    Tomar unas copas

     

    (el continente por el contenido)

    Tomar un jerez

     

    (el lugar de origen por el producto)

    Respetar las canas

     

    (el efecto por la causa: la vejez)

    1.7 Antítesis o contraste

    Es la contraposición de dos ideas opuestas.

    No extrañéis dulces amigos

    que esté mi frente arrugada

    yo vivo en paz con los hombres

    y en guerra con mis entrañas.

    Antonio Machado

    1.8. Paradoja

    Es una especie de antítesis superada, es decir, la conciliación de dos realidades,

    aparentemente contrapuestas, de la que resultan matices nuevos.

    ¡Volar sin alas donde todo es cielo!

    Antonio Machado

    1.9. Prosopopeya o personificación

    Consiste en atribuir cualidades propias de los seres humanos a realidades inanimadas o a seres

    no humanos.

    ¡Oh viejo cubo, sucio y resignado,

    desde tu corazón la pena envía

    el llanto de lo humilde y lo olvidado!

    Rafael Morales

     

    2. FIGURAS BASADAS EN LA ELIPSIS O EN LA REPETICIÓN (DE FONEMAS,

    PALABRAS O ESTRUCTURAS SINTÁCTICAS)

    2.1. Aliteración

    Repetición de sonidos idénticos o parecidos a lo largo de uno o varios versos.

    En el silencio sólo se escuchaba

    un susurro de abejas que sonaba.

    Garcilaso de la Vega

    2.2. Paronomasia

    Consiste en colocar cercanos dos vocablos de significado distinto pero de significante muy

    parecido

    Yo sé de una buena vieja

    que fue un tiempo rubia y zarca

    y que al presente le cuesta

    harto caro ver su cara.

    Luís de Góngora

    2.3. Polisíndeton

    Repetición de un mismo nexo (preposición o conjunción) al comienzo de unidades sintácticas

    parecidas (habitualmente se repiten conjunciones coordinativas).

    Mar verde y cielo gris y cielo azul

    y albatros amorosos en la ola

    y en todo sol y tú en el sol, mirarte…

    Juan Ramón Jiménez

    2.4. Asíndeton

    Omisión de nexos entre oraciones o sintagmas coordinados.

    Eres la gracia libre,

    la gracia del gustar, la eterna simpatía,

    el gozo del temblor, la luminaria

    del clariver, el fondo del amor,

    el horizonte que no quita nada.

    Juan Ramón Jiménez

    2.5. Elipsis

    Supresión de algún elemento de la oración que queda sobreentendido.

    La casa oscura, vacía,

    humedad en las paredes,

    brocal de pozo sin cubo,

     

    jardín de lagartos verdes.

    Nicolás Guillén

    2.6. Reduplicación

    Repetición de la misma palabra con objeto de producir un efecto rítmico.

    Huye, luna, luna, luna,

    que ya siento sus caballos.

    Federico García Lorca

    2.7. Derivación

    Se colocan en proximidad palabras que proceden del mismo lexema.

    El niño la mira, mira,

    el niño la está mirando

     

    .

    Federico García Lorca

    2.8. Anáfora

    Repetición de palabra o grupos de palabras al comienzo de dos o más versos.

    Villanos te maten, rey,

    villanos que non hidalgos.

    Anónimo

    2.9. Paralelismo sintáctico

    Repetición de estructuras sintácticas semejantes.

    Vientos del pueblo me llevan

    vientos del pueblo me arrastran

    me esparcen el corazón

    y me avientan la garganta.

    Miguel Hernández

    3. FIGURAS BASADAS EN LA ALTERACIÓN DE LA LENGUA CONVENCIONAL

    3.1. Epíteto

    Adjetivo que aporta una cualidad intrínseca del sustantivo al que acompaña. No son

    necesarios para la comprensión del mensaje, pero se usan para resaltarlo expresivamente.

    Verde prado de fresca sombra lleno.

    Garcilaso de la Vega

     

    3.2. Hipérbole

    Es una exageración retórica que interpretada literalmente deforma la realidad.

    Tanto dolor se agolpa en mi costado

    que por doler me duele hasta el aliento.

    Miguel Hernández

    3.3. Hipérbaton

    Alteración del orden lógico de la frase para resaltar algún elemento.

    Del salón en el ángulo oscuro

    de su dueño tal vez olvidada

    silenciosa y cubierta de polvo

    veíase el arpa.

    Gustavo Adolfo Bécquer

    3.4. Ironía

    Sustitución de una expresión propia por la contraria, pero de tal forma que el receptor pueda

    reconocer a partir del contexto la verdadera intención del hablante.

    —¿Qué plato es éste, señor?

    —Este plato es de alacranes y víboras.

    —¡Gentil plato!

    3.5. Interrogación retórica

    Consiste en una oración interrogativa que no precisa o de la que no se espera respuesta.

    ¿Será posible, mar, que cualquier noche

    puedan mis enemigos secuestrarte?

    Rafael Alberti

    3.6. Exclamación retórica

    Manifestación súbita, habitualmente marcada entre signos de admiración, de alegría, tristeza,

    indignación, etc.

    ¡

     

    Oh noche que guiaste,

    oh noche amable más que la alborada,

    oh noche que juntaste

    amado con amada,

    amada en el amado transformada!

    San Juan de la Cruz

    Poemas de Machado comentados para selectividad

    No están todos pero ... bueno, serán de ayuda, ahí quedan. De momento dos :

     

    1. “He andado muchos caminos”.

     

    He andado muchos caminos,

    he abierto muchas veredas;

    he navegado en cien mares,

    y atracado en cien riberas.

     

    En todas partes he visto

    caravanas de tristeza,

    soberbios y melancólicos

    borrachos de sombra negra,

     

    y pedantones al paño

    que miran, callan, y piensan

    que saben, porque no beben

    el vino de las tabernas.

     

    Mala gente que camina

    y va apestando la tierra...

     

    Y en todas partes he visto

    gentes que danzan o juegan,

    cuando pueden, y laboran

    sus cuatro palmos de tierra.

     

    Nunca, si llegan a un sitio,

    preguntan a dónde llegan.

    Cuando caminan, cabalgan

    a lomos de mula vieja,

     

    y no conocen la prisa

    ni aun en los días de fiesta.

    Donde hay vino, beben vino;

    donde no hay vino, agua fresca.

     

    Son buenas gentes que viven,

    laboran, pasan y sueñan,

    y en un día como tantos,

    descansan bajo la tierra.

     

     

    Localización del poema

    Este poema se encuentra, ocupando el segundo lugar, en la obra Soledades, galerías y otros poemas, de Antonio Machado, publicada en 1907; no apareció en su primera edición, Soledades, que fue editada en 1903. El primer poemario es más colorista que el segundo, más íntimo y reflexivo.

    Tras la experiencia simbolista de los dos primeros libros, Antonio Machado buscará una mayor objetividad en Campos de Castilla (1912), donde plasmará admirablemente el espíritu noventayochista. Con Nuevas canciones (1924), creará una poesía filosófica y epigramática, en un intento de supraobjetividad y universalización, que vertebrará también su prosa (Los complementarios...) Antonio Machado es, por tanto, un buen ejemplo de poeta simbolista (modernista) y noventayochista. En Soledades, galerías y otros poemas muestra su conocimiento y aprendizaje de la obra de los simbolistas franceses (Verlaine, Rimbaud...), y de los modernistas hispanoamericanos (Rubén Darío, José Martí...). De estas influencias se deduce que no son conceptos opuestos modernismo y noventayocho, puesto que nuestro poeta participa de los dos tendencias -si son realmente diferentes- en su trayectoria literaria.

    Las dos comparten el afán de cambio y renovación literaria, necesaria en el contexto hispánico de finales del XIX (crisis ideológica -nuevos sistemas económicos y partidos políticos-, crisis económica -pérdida de las colonias, en el caso de España-, crisis moral - expresada en el decadentismo-, crisis cultural -ambiente opresor de la Restauración española- ...)

                                                                                                                   

    Aproximación al tema

    El tema del texto es el transcurso imparable de la vida; y la diversidad de modos

    de afrontarla. La búsqueda de la propia identidad y felicidad.

    El poema se nos presenta en forma de romance, y es tradicional la adscripción de éste al tono narrativo; en el poema I de la obra se nos presentaba la escena de un reencuentro otoñal entre un hermano venido de un país lejano (verso 4) y su familia, en la sala central de la casa, donde quedan vestigios de la infancia del viajero (Serio retrato en la pared clarea: verso 33) y, en medio de la expectación, golpea el tic-tac del reloj (verso 36), como señal de que el tiempo de ausencia no ha transcurrido en vano.

    En este poema II, el viajero cuenta su experiencia: ha estado en todos los lugares posibles (1ª estrofa), tal vez buscando algo (versos 21-22 del poema I: ¿Sonríe al sol de oro/ de la tierra de un sueño no encontrada...?). Muy observador de las personas, este caminante ha visto la parte terrible de la vida (tristes, soberbios, melancólicos borrachos y pedantones, o sea, chulos o personas aparentemente cultas). Y también ha podido palpar la felicidad en hombres despreocupados ante la existencia, que, en su manera de vivir van dejando que cada experiencia llegue, sin prisa, sin oposición (el juego, el trabajo, el viaje, la muerte).

    Al hablar de personajes, debemos mencionar estos dos tipos de personas:

    - las que soportan una experiencia vital negativa; a su vez, divididos en cuatro subclases: tristes, soberbios, melancólicos borrachos y pedantes (a los que dedica más saña e ironía el viajero en su juicio).

    - las que disfrutan de una experiencia vital satisfactoria y plena; son sólo un tipo, pero realizan muchas actividades, sin ninguna clase de agobio (a los que regala una estrofa de alabanzas nuestro viajero, la última).

    Pero también hemos de mencionar al viajero, que en esta composición se nos presenta en 1ª persona del singular, es decir, convirtiéndose así en narrador (testigo) y personaje de su viaje. No sabríamos nada de su físico ni de su edad, si no fuera por el poema I, en el que aparece descrito por el poeta: "Hoy tiene ya las sienes plateadas..." (verso 5)

    De su modo de hablar sólo podemos recoger el carácter vulgar y directo de algunas de sus afirmaciones (Mala gente que camina/ y va apestando la tierra... versos 13-14; pedantones al paño verso 9...)

    Y de su manera de ser, es obligado decir su fiel y profunda observación de la realidad y su búsqueda constante de identidad, de vida plena. Tal vez este haya sido el motivo principal de su viaje.

    Los tópicos literarios en los que podemos apoyarnos para la correcta interpretación del poema son:

    - LA VIDA ES UN VIAJE, UNA BÚSQUEDA. El título del libro ante el cual nos encontramos, nos invita a pensar que el viaje machadiano es un viaje interior (Soledades, galerías y otros poemas, 1907). Durante todo el romance, el poeta utiliza continuamente elementos inherentes a la vida del viajero (caravanas, caminos, veredas...), verbos de movimiento (he andado, llegan, cabalgan, pasan...), y figuras métricas o retóricas que reproducen de manera efectiva esa inestabilidad y trasiego de todo viaje (el encabalgamiento, el paralelismo, el plural...).

    - EL DEVENIR DE LA VIDA. La aparición de elementos léxicos como he navegado, riberas... invitan a pensar en el viejo tópico de Heráclito: la vida es imparable como un río, o como el fuego. El final del viaje de la vida es la muerte. (¿Qué le esperará a nuestro viajero, una vez regresado a su tierra infantil -poema III- ? - poema IV)

    Por tanto, reafirmamos el enunciado temático que adelantábamos al comienzo del comentario: la vida es una búsqueda continua; el hombre de todos los tiempos busca conocerse y vivir plenamente (tal vez estas dos inquietudes sean un sólo anhelo).

    Sobre la organización del tema La estructura interna del tema es bastante clara, según lo ya comentado:

    - 1ª parte (del verso 1 al 4): Introducción que nos muestra los ambientes diversos que el narrador ha conocido en su viaje. (Las hipérboles, los plurales y los paralelismos refuerzan esta diversidad y rapidez del viaje).

    - 2ª parte: Descripción (y juicios) de lo vivido (del verso 5 al verso 30). A su vez este apartado se divide en dos:

    - la experiencia de lo negativo (verso 5 - verso14): dos estrofas para su descripción y dos versos, una estrofa truncada (...) para su juicio, también negativo.

    - la experiencia de lo positivo (verso 15 – verso 30): tres estrofas para su descripción y una estrofa completa, la final, para el juicio, que esta vez se convierte en una verdadera alabanza de la serenidad y la sencillez de las buenas gentes. Este elogio puede ser considerado como una conclusión del poema, puesto que reúne la manera de vivir que el narrador desearía disfrutar.

     

    Esta dicotomía entre experiencias vitales podría considerarse demasiado simplificadora, si no estuviera truncada por la presencia del narrador, que en su viaje por la vida y por su interior no ha conseguido ser en plenitud.

     

    Acerca de la métrica

    Dentro del género lírico, este poema juega con dos tradiciones literarias españolas: el romance y la copla. Machado distribuye su tirada de versos en estrofillas o coplas de cuatro versos cada una (sinalefas en versos 1, 2, 4, 15, 19, 24, 25 y 26); quiere con ello expresar de manera popular (tradición de la copla) una breve pero densa narración simbólica (la narración es propia del romance en la tradición española del Romancero viejo). Su métrica, por tanto, en principio no es claramente modernista, si admitimos que ésta se caracteriza por la innovación formal. (Debemos destacar un esdrújulo en el verso 7; esto no permite la adscripción del poema al modernismo tampoco).

     

    Las figuras retóricas

    El recurso métrico por excelencia es el encabalgamiento (en total 8, siendo el más abrupto el que va del verso 9 al verso 12). La finalidad con que Machado lo utiliza es aportar al texto una sensación de movimiento, de atropello.

    Hay numerosas figuras retóricas tradicionales perfectamente combinadas con usos literarios de la lengua, como éstas:

    - Paralelismo sintáctico (en los cuatro primeros versos); unido al uso del tiempo pretérito perfecto de indicativo (tiempo que nos acerca la vivencia del narrador y que, además, nos sitúa en la que él considera unidad temporal del poema, su propia vida), a las hipérboles cien mares, cien riberas, a la aliteración pluralizante de /s/ y a la movilidad implícita en andar, abrir (pionero) y navegar, nos da una estrofa que expresa efectivamente el caos imparable y diverso del viaje de la vida. Y la idea de que el viajero conoce todos los lugares y gentes: lo

    que nos va a contar tiene desde aquí el signo del testimonio incontestable (lo que él ha visto es lo que hay).

    - El tiempo pretérito perfecto de Indicativo aparece otras dos veces más en el poema (verso 5 y verso 15), justo en los comienzos descriptivos de cada tipo de personas, para recalcar aún más el testimonio real del viaje. En el resto del poema domina el presente de indicativo, tanto en las descripciones (miran, callan y piensan/ que saben versos 10 - 11; que danzan o juegan, / cuando pueden versos 16 - 17...), como en los juicios del poeta (Mala gente que camina / y va apestando la tierra... versos 13-14; Son buenas gentes que viven, / laboran, pasan y sueñan versos 27 - 28), con dos posibles finalidades: acercar aún más lo presenciado al lector, y por tanto, como pretensión de objetividad; y como irremediable presente eterno de la humanidad: determinismo, imposibilidad de un cambio de destino, de clases, de almas, de vivencias...(terrible presente continuo y va apestando la tierra – verso 14). El poema no vuelve al pretérito perfecto al final, para cerrarse; queda abierto en el presente.

    - Hay abundancia especial de verbos en los versos 10 - 11: parece favorecer la ironía con que el narrador trata a los "pedantones"; en este caso, los verbos, reforzados con polisíndeton (versos 7, 9, 10, 14) proporcionan un efecto acumulativo de acciones (produce agobio). Sin embargo, esa misma densidad verbal se da en los versos 15, 16, 17, 26, 27..., y, a pesar de tener también polisíndeton, la sensación es de serenidad, indiferencia, tranquilidad.

    - Sinestesia o metonimia en caravanas de tristeza (verso 6); puede denominarse también hipérbole. El acierto está en provocar una imagen despersonalizada de los hombres tristes, como si su tristeza les hubiera desfigurado. El símbolo de la sombra negra (verso 8) nos habla del indiscutible destino del borracho. Tabernas es metáfora de cordialidad, con sabor a pueblo y vino (versos 12 y 25 - 26) de alegría y espontaneidad, en el primer caso y de placer casual, en el segundo; mula vieja (verso 22), además de expresar de nuevo la idea de viaje de manera popular, es metáfora de tradición, de costumbre. "Descansar" es, en el verso 30, verbo eufemístico por morir (aunque también es señal de culminación del viaje de la vida, y en ese sentido es coherente con la composición) y "sueñan" es imagen de anhelo y también de felicidad (el hombre feliz duerme a pierna suelta y sueña).

    - El uso de este léxico: veredas, pedantones al paño, apestando, en todas partes, sus cuatro palmos de tierra, lomos de mula vieja, días de fiesta, donde no hay vino, agua fresca, buenas gentes, en un día como tantos, bajo la tierra, recrea deliberadamente el ambiente del pueblo llano.

    - Intento de hipérbole en versos 23-24: ni siquiera cuando tienen que aviarse o vestirse para la fiesta, viven la experiencia de la prisa, tan cotidiana para nosotros. Usa adverbios y conjunciones de tiempo y de lugar para expresar indiferencia cuando caminan- verso 21 - , Nunca, si llegan a un sitio -verso 19-, Donde hay... -verso 25-26-. También utiliza epítetos: buenas gentes; y adjetivos especificativos de carácter realista: mula vieja, soberbios y melancólicos/borrachos, agua fresca.

    El estilo del texto nos reproduce el ambiente del pueblo, su manera ruda de hablar y su sencillez. Los puntos suspensivos del verso 14 serían posiblemente un ataque lingüístico más directo hacia los pedantones. Machado, como muchas veces en su obra, escoge la poética del silencio. Profundidad sincera en la expresión y simplicidad aparente en el estilo y la estructura

    1. “Se ha asomado una cigüeña a lo alto del campanario”.

     

    ORILLAS DEL DUERO

     

          Se ha asomado una cigüeña a lo alto del campanario.

    Girando en torno a la torre y al caserón solitario,

    ya las golondrinas chillan. Pasaron del blanco invierno,

    de nevascas y ventiscas los crudos soplos de infierno.

     

                    Es una tibia mañana.

    El sol calienta un poquito la pobre tierra soriana.

     

          Pasados los verdes pinos,

    casi azules, primavera

    se ve brotar en los finos

    chopos de la carretera

    y del río. El Duero corre, terso y mudo, mansamente.

    El campo parece, más que joven, adolescente.

     

          Entre las hierbas alguna humilde flor ha nacido,

    azul o blanca. ¡Belleza del campo apenas florido,

    y mística primavera!

     

          ¡Chopos del camino blanco, álamos de la ribera,

    espuma de la montaña

    ante la azul lejanía,

    sol del día, claro día!

    ¡Hermosa tierra de España!.

     

    Introducción

    El poema pertenece a Antonio Machado, autor sevillano, pero ligado biográfica y afectivamente a la tierra castellana. Aunque sus comienzos como poeta reflejan la influencia modernista –no olvidemos la amistad que le unió a Rubén Darío- enseguida se desliga de los aspectos más llamativos de esta corriente y busca ante todo la autenticidad y la sobriedad expresiva. Recordemos cómo refleja él mismo su doctrina poética en el retrato con que comienza en 1912 su obra Campos de Castilla:

     

     

     “Desdeño las romanzas de los tenores huecos

    y el coro de los grillos que cantan a la luna.

    A distinguir me paro las voces de los ecos

    y escucho solamente entre las voces, una”

     

    Su libro Soledades fue publicado en 1903 en su primera edición. Más tarde lo refundiría en una nueva edición con el título Soledades, galerías y otros poemas. A los sesenta poemas de la primera edición añade muchos más y además retoca alguno de los primitivos para darles ese toque personal sobrio e intimista que caracteriza toda su producción.

     

     

    Comentario

     

     El poema objeto de nuestro comentario, aunque perteneciente a Soledades, galerías y otros poemas, anuncia ya el estilo depurado de Campos de Castilla. Refleja su primer contacto con la tierra soriana, poco antes de trasladarse a esa ciudad como profesor de francés. El texto es la plasmación lírica de las primeras impresiones que el paisaje castellano produjo en el poeta. ¿Cuáles son esas impresiones? Fundamentalmente la admiración ante la belleza de ese paisaje reflejada en las exclamaciones que, a partir del verso 15, se repiten hasta el final del poema para terminar con la que a modo de epifonema lo cierra: ¡Hermosa tierra de España!

     

    El tiempo, como siempre, juega un papel importante en la poesía de Machado. No olvidemos que para él la poesía es “la palabra esencial en el tiempo”En el texto la cronología está perfectamente definida: una tibia mañana de primavera. La descripción de esa mañana es dinámica, no una simple fotografía sino algo vivo, en movimiento. Nos envuelve y nos llega por todos los sentidos, no solo vemos: “se ha asomado una cigüeña”, “se ve brotar”; también oímos “ya las golondrinas chillan”y sentimos en nuestra piel el contacto del sol “el sol calienta un poquito”

     

     

     La primavera, sujeto de toda la composición, aparece personificada (verso 8) al no ir precedida del artículo o cualquier determinante como exige el lenguaje común. Esa personificación o prosopopeya la repite Machado en los versos 1, 3, 8, 11 y 12. Es un recurso frecuente en la obra de este autor que convierte así a la naturaleza en confidente o reflejo de sus estados de ánimo. A través de la golondrina asomada a lo alto del campanario contemplamos y admiramos con el autor el paisaje que se extiende ante nuestros ojos. Como a cámara lenta, vamos deteniéndonos en lo que llama la atención de Machado y comprendemos mejor la exclamación final ante la belleza contemplada.

     

     

     Como recursos expresivos que potencian el contenido observamos en los versos 2 y 3 un hipérbaton que ayuda a dar al texto el dinamismo comentado. La palabra “girando” al iniciar el 2º verso queda así destacada y además nos lleva a creer que es la cigüeña -y no las golondrinas que aún no han aparecido- la que está girando sobra el campanario. De nuevo en los versos 3 y 4 emplea un hipérbaton que produce el extrañamiento característico del lenguaje literario.

     

     

     La adjetivación es abundante (21 adjetivos en un poema de 20 versos). La gran mayoría son epítetos, incluso algunos de los que van pospuestos. Esto ayuda a la contemplación detenida del brotar de la primavera en todos sus matices. En ocasiones utiliza varios adjetivo para un solo sustantivo (versos 11 y 12) . Siete de los adjetivos se refieren al color. El cromatismo y la sonoridad eran técnicas muy empleadas por los modernistas. En este poema podemos apreciar que, sin excesos, Machado está aún bajo la influencia de esta corriente. El poma matiza su descripción del paisaje soriano con tres únicos colores: blanco, azul y verde. Los dos primeros se repiten en desigual alternancia que llega al contraste directo en el verso 14 (“azul o blanca”). La presencia del tercero suscita la pincelada descriptiva más sutil de la composición (“pasados los verdes pinos casi azules”). El blanco, sin embargo, a mi modo de ver, es el color que predomina. Casi siempre para referirse a la nieve que está dejando paso a la primavera y sus humildes flores (algunas también blancas). Aunque no aparezca el adjetivo blanco directamente, este color nos llega además a través del léxico empleado: nevadas (verso 4),sol (verso6 y 9 ) claro (verso 19). Lo mismo ocurre con la metáfora empleada para referirse a la nieve que aún conserva la montaña “espuma de la montaña” (verso 17). Con relación al resto de los adjetivos conviene destacar dos de ellos muy utilizados por Machado porque reflejan su modo de ser y de contemplar la realidad: pobre y mística” (versos 6 y 15 respectivamente). Sabemos que en español el adjetivo pobre cambia de significado según vaya antepuesto o pospuesto ( recordemos la diferencia semántica entre “un pobre hombre” y un “hombre pobre”). Pues bien, Machado, al anteponer el adjetivo aplicado a la tierra soriana, quiere destacar no ya su pobreza de medios sino su sencillez con la que el poeta se identifica plenamente. El adjetivo mística será frecuentemente utilizado por Machado cuando describa en Campos de Castilla la tierra que tanto iba a significar para él: “mística y guerrera”llama a Soria en uno de sus poemas. Mística en nuestra lengua designa el proceso de unión del alma con Dios; referido a primavera supone una personificación. En el texto puede significar que esa belleza de la primavera acerca a Dios, pero también puede referirse a que está en la tierra que ha dado la vida a grandes místicos.

     

     Si atendemos a la otra característica modernista- la importancia de los valores sensoriales y en concreto la sonoridad- descubrimos que también ha dejado huella en el poema. Las aliteraciones son frecuentes. En los primeros cuatro versos la repetición de la r / rr y de la c con valor oclusivo sordo /k/ nos recuerdan la crudeza del invierno que acaba de concluir. La sonoridad de la  r la seguirá buscando a lo largo de todo el poema. Una nueva aliteración, esta vez de la m nos recuerda los meandros del río que corre sereno en medio del paisaje. Otro recurso empleado en el nivel fónico es la paronomasia (versos 3 y 40:invierno-infierno; versos 7 y 9: pinos-finos) y la rima en eco del verso 19 que semánticamente insiste en la luz que envuelve el paisaje y le lleva a la exclamación final que cierra el poema.

     

     

    En la métrica también se descubre la influencia modernista. La renovación formal a que aspiraba esta corriente tuvo consecuencias espectaculares en lo referente a los aspectos métricos de la composición poética. La búsqueda de nuevos ritmos dio lugar a experimentos de toda índole y al uso de metros poco frecuentes en la tradición lírica española, cuando no desusados durante largo tiempo. Tal es el caso del verso hexadecasílabo dividido en dos hemistiquios, componente tardío de los cantares de gesta medievales y, aunque origen del romance octosilábico, no vuelto a utilizar en su forma plena de dieciséis sílabas hasta que, con algún antecedente romántico, cobra cierta pujanza en el Modernismo.

     

     Nuestro texto está formado por una sucesión de versos de dieciséis y de ocho sílabas en alternancia. Salvo el 5 y el 15, los octosílabos se agrupan por dos veces en una sucesión inmediata, comportándose así como hemistiquios de los hexadecasílabos sobre cuya base métrico-rítmica ha ido desarrollando la composición una serie de pareados estróficos que el poeta interrumpe sólo en dos ocasiones (versos 7-10 y 17-20). Esta es una característica modernista de influencia francesa. Al ser versos compuestos, los hexadecasílabos están divididos en dos hemistiquios por una cesura que impide la sinalefa. Ësta se ha dejado de hacer en los versos 1, 2, 13 y 16. Los versos compuestos dan solemnidad y lentitud al poema por exigir un tono más bajo. Los octosílabos en cambio dan sensación de repidez, sobre todo si están encabalgados. Atendiendo a esta peculiaridad habría que destacar el verso 10 encabalgado en el 11 con encabalgamiento abrupto. Tras la rápida aparición de la primavera, el autor nos “precipita”bruscamente en el río, que se remansa con nombre propio en un verso de nuevo hexadecasílabo. Es interesante observar que hay cinco versos en los que pausa versal y gramatical coinciden plenamente (1, 5, 6, 12 y 20) lo que da una gran armonía . La rima es consonante.

     

     

    Conclusión

     Podemos concluir diciendo que Machado en este poema nos hace llegar magistralmente la impresión que produjo en su alma la contemplación del brotar de la primavera a orillas del Duero, que es el título que da al poema. La influencia modernista es clara, sobre todo en el plano fónico y cromático tan importantes para los modernistas. Sin embargo, tanto el tema como la emoción que trasmiten los versos nos hacen reconocer la sencillez, la sobriedad y el espíritu contemplativo de Machado que alcanzarán su plenitud en la obra en la que él mismo se reconoce más a sí mismo: Campos de Castilla.