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Mónica, la profa de castellano

Orillas del Duero

El poema se divide en dos partes temáticas bien definidas; la primera parte (versos 1-25) se caracteriza por la ausencia de verbos predicativos, se trata entonces de un grupo de versos de verbo nominativo y que se caracterizan por ser puramente descriptivos, en este caso la esencia de Castilla; en la segunda parte (versos 26-52) tenemos ya verbos predicativos y entonces la descripción pura del paisaje pasa a la narrativa, interpelando incluso a los elementos del paisaje (versos 31-32).

Las descripciones paisajísticas comienzan de lo general a lo particular, con la “Primavera soriana” del párrafo primero; continuamos con “¡Campillo amarillento… Pradera …” del párrafo segundo; “… de tierra dura y fría/donde apuntan centenos y trigales…); (y otra vez roca y roca). Y continuamos con dos interpelaciones a Castilla que acentúan el clímax descriptivo final de la primera parte.

En la segunda parte, caracterizada por el elemento narrativo, comenzamos de nuevo con una descripción que comienza por lo general para finalizar con lo particular: verso 26 “Era una tarde, cuando el campo huía/ del sol…”; del cielo el porta pasa a describir los cerros verso 35 “Entre cerros de plomo y de ceniza…”; de ahí al puente  versos 38-39 “iba. a embestir los ocho tajamares / del puente el padre río”; y de ahí a los ríos que surcan la tierra de Castilla verso 40 “que surca de Castilla el yermo frío”.

En el verso 41 encontramos una interpelación al elemento protagonista del poema, el río Duero que corre libre por la tierra de Castilla hacia el mar, y ya, en los últimos versos del poema, se pregunta si Castilla, convertida ya en el mismo Duero, correrá también hacia el mar.

El lenguaje empleado por el poeta es también significativo. Además del empleo de formas verbales nominales y predicativas para dividir el poema en dos partes, descriptiva y predicativa, la adjetivación matiza y amplía  la descripción del paisaje: primavera humilde…/ pobre caminante…/ páramo infinito…

El primer párrafo del poema descubre ya la ideología del poeta, matizando con exclamaciones la rudeza del hombre castellano:

 iCastilla varonil, adusta tierra, / Castilla del desdén contra la suerte,  / Castilla del dolor y de la guerra, / tierra inmortal, Castilla de la muerte!

En los versos 30-34 aparece el poeta como un elemento más del poema, al caer la noche sobre el campo castellano:

En el cárdeno cielo violeta / alguna clara estrella fulguraba. / El aire ensombrecido  / creaba mis sienes, y acercaba / el murmullo del agua hasta mi oído.

Surge el reflejo de su personalidad, serio, sincero y austero, el paisaje se presenta así como espejo del alma del poema, triste y pesimista. Al caer la noche sobre el río Duero aparece la idea del fluir del tiempo y de la melancolía, temas recurrentes en la obra de Machado.

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1 comentario

Maria -

La verdad que me ha servido de ayuda!! Gracias!
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