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Mónica, la profa de castellano

¿ Escribir un monólogo ? Aquí una ayuda

¿En qué consiste un monólogo?

Un contador de monólogos no es, pues, un actor gesticulante y estrambótico, sino una persona que llega y nos cuenta sus historias. Tampoco es un chistoso que encadena situaciones, si bien, en muchos casos la diferencia entre el espectáculo de un buen humorista y de un buen contador de monólogos es muy similar. El antecedente más importante que había en España antes de este boom ha sido Gila, aquel señor que era capaz, con un simple teléfono de hacernos reír durante un buen rato y, al mismo tiempo, desnudar las tristezas y miserias de la guerra o de nuestra propia existencia.

El contador de monólogos no inventa personajes exóticos o situaciones desorbitantes, sino que nos narra hechos cercanos, habituales, pero vistos desde una perspectiva nueva. Lo novedoso no será, pues, el hecho que nos cuenta, sino cómo lo ve el intérprete de monólogos. Para ello juegan un papel importante, no sólo el valor que tenga cada ocurrencia, sino cómo seleccionemos las palabras y los gestos. Dado que no vamos a abusar de los gestos, os podéis imaginar lo difícil que puede resultar.

Veamos un ejemplo práctico.

Vamos a comenzar con ejemplos. Imaginad que queremos escribir un monólogo sobre lo difícil que es ser ecologista. Lo llamaremos “Quiero ser ecologista”. Comenzamos haciendo una lista de las cosas que queremos incluir en el monólogo, de esta manera:

-ser ecologista es de sentido común

-un buen ecologista es vegetariano

-o al menos come sano

-reciclaje de papel, vidrio...

-¿qué es una papelera?

-viaja en bicicleta

-Spain is different para viajar en bicicleta

-es imposible ser ecologista

 

Cuando ya tenemos la lista avanzada, la ordenamos para darle una linealidad coherente, así:

-ser ecologista es de sentido común

-¿qué es una papelera?

-reciclaje de papel, vidrio...

-un buen ecologista es vegetariano

-o al menos come sano

-viaja en bicicleta

-Spain is different para viajar en bicicleta

-es imposible ser ecologista

 

Ya podemos ir narrando la historia. De la parte relacionada con el reciclaje, elaboramos el siguiente fragmento:

Como todas las personas con dos dedos de frente, yo quiero ser ecologista. Porque yo amo mi planeta y el mundo que me rodea y, tarde o temprano, todos tendremos que ser ecologistas. Para ser ecologista hay que cambiar muchos hábitos: por ejemplo, lo de las papeleras. ¿Qué es una papelera? Y todos ustedes dirán: pues un recipiente de plástico o metal que encontramos en los parques y los lugares públicos para echar los papeles. Pues no. Eso era antes; ahora, las papeleras son para echar cualquier cosa menos papeles. El cartón y el papel hay que dejarlo en un contenedor para eso, para papel.

 

Yo llego a casa con todos los papeles del buzón y los pongo en una caja aparte de la basura donde están los periódicos, suplementos, revistas y los envases de los alimentos. Soy tan tiquismiquis que a los sobres del banco, que vienen con una ventanilla de plástico les quito con cuidado ese plastiquito y la tiro a la basura y reciclo el resto del sobre.

 

Ya tendremos tiempo de adaptarla a nuestras expresiones y a nuestra expresividad. Lo importante es no parar de escribir. Un buen sistema es, como hemos visto, la exageración. El personaje es tan tiquismiquis que se pasa. También veíamos al final que algo que es tan habitual como que se encuentren llenos los contenedores lo incluye en el texto dándole un toque divertido.

Seguimos avanzando y ahora vamos al tema de la alimentación de un ecologista. Al principio, tratará de ser vegetariano, pero es algo complicado para nuestro personaje. Después probará con los alimentos orgánicos y no tendrá más éxito:

Pero esto es sólo el principio: un buen ecologista no se conforma con eliminar bien sus residuos, también se preocupa de su alimentación. Yo decidí comer sano y me compré un libro de Alimentación sana, pero más que sobre comida sana era sobre castigos corporales: decía que lo más sano era comer sólo fruta, cereales y verdura...

El personaje irá más allá en sus planes para convertirse en el ecologista ideal y, como suele ser habitual, querrá cambiar su coche por una respetuosa bicicleta. Como siempre, habrá un pero que se lo impedirá:

Para seguir con mis ambiciosos planes para ser un ecologista auténtico me dije: ¿y qué hago con el coche? Yo había oído que si uno quería ser un ecologista de verdad, había que ir al trabajo en bicicleta porque no contamina, no hace ruido y todo eso. Además, no gasta, no hay que pagar impuestos municipales, ni seguros, pero claro, yo no trabajo muy cerca de casa ¡a ochenta kilómetros ni más ni menos! y tengo que subir un puerto de primera categoría y no estoy yo para tantos esfuerzos cada día.

Al final, para acabar el monólogo, nuestro protagonista decide extraer una conclusión que sea el resultado de su peregrinar por los distintos intentos por ser un ecologista de pura cepa. Así es cómo termina su narración:

Os lo aseguro: yo quiero ser ecologista, tenemos que salvar este mundo entre todos del efecto invernadero, de la extinción de muchas especies, del agotamiento de los recursos y todo eso, pero, así, como les he contado, con lo difícil que es ser ecologista... !a este mundo no hay quien lo salve!

Como se ha visto, escribir un monólogo no es complicado. Es importante, como en toda faceta literaria, es que seamos muy observadores y estemos muy al tanto de todo lo que nos rodea. Un buen narrador de monólogos no es quien es más simpático sobre el escenario, sino quien además tiene algo interesante que contar.

-           

-          Habilidades básicas: el ojo y oído clínico, producción de chistes, selección.

-          Los elementos del éxito: sorpresa, credibilidad, verdad y exageración.

-          La víctima.

-          Ideas versus experiencias.

-          El monólogo y su composición.

-          Recomendaciones: la última palabra, la no-repetición, ser específico.

-          Mejorar la predisposición del público.

-          Gestos y palabras, sencillez y excesos.

-          Lista de cuestiones a tener en cuenta en la redacción.

-          Estructura del monólogo.

-          Secuencias y conexiones: temas y afinidad temática.

-          Propiciar el estado de ánimo del público: primer chiste, cambio de ánimo, las emociones.

-          El personaje: ¿Lupa o telescopio? ¿Qué te va mejor a ti?

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